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Día Internacional de los Bosques: por su consumo y producción sostenibles

El 21 de marzo es el Día Internacional de los Bosques. La fecha enfatiza la importancia de su cuidado, restauración y conservación y las graves consecuencias de la deforestación. El tema 2022, “Bosques: consumo y producción sostenibles”, es un llamado a elegir y consumir solo madera sostenible. El cumplimiento de la Ley de Bosques y la responsabilidad la sociedad civil en el cuidado y conservación de nuestros bosques son fundamentales para preservar la salud, bienestar y supervivencia humana.

18 de marzo de 2022, 16:09.

imagen Día Internacional de los Bosques: por su consumo y producción sostenibles

Reserva Natural Bosques Telteca, departamento de Lavalle, al noreste de Mendoza.

En busca de concientizar acerca de la importancia de la conservación de los bosques y las graves consecuencias de la deforestación, en el año 2012 fue proclamado el 21 de marzo como el 'Día Internacional de los Bosques' por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Para este 2022, el tema será “Bosques: consumo y producción sostenibles”, lo que refiere a un llamado generalizado a elegir madera sostenible, ya que, en las últimas décadas, la pérdida y degradación de los bosques a nivel global avanza a pasos agigantados debido, principalmente, al cambio de uso de suelo para actividades agropecuarias, urbanísticas y viales no sostenibles.

Al respecto, Pablo Villagra, Dr. en Biología y docente de la Cátedra de Ecología de la Facultad de Ciencias Agrarias expresaba: “Me gustaría reforzar la importancia de los bosques, ya que se focaliza demasiado en la pérdida de los mismos, pero sin haber resaltado los beneficios que producen. Los bosque nativos son proveedores de numerosos beneficios para las sociedades humanas, no sólo por el aporte de productos forestales madereros (carbón, leña, etc.) y no madereros (miel, frutos, forraje, etc.), sino también por la provisión de otros servicios ecosistémicos, como la protección del suelo, la fijación de carbono y producción de oxígeno, la regulación hídrica, la provisión de refugio para organismos polinizadores o controladores de plagas, y la belleza paisajística".

Las consecuencias ambientales, sociales y económicas de la deforestación son extremadamente negativas. Intensifican el cambio climático por la emisión de gases de efecto invernadero, reduciendo y degradando el hábitat de diferentes especies de flora y fauna, dificultando la capacidad de los suelos para regular excedentes y faltantes de agua y facilitando la propagación de enfermedades infecto-contagiosas de origen animal.

Para sumar a los innumerables efectos negativos, los bosques degradados son más propensos a incendios, que afectan directamente al clima debido a la liberación de carbono almacenado. La deforestación, además, atenta contra el sustento de las comunidades, su seguridad alimentaria y su desarrollo económico.

 

Los bosques en Mendoza

Hablando de los bosques locales, el profesor Pablo Villagra aclaró que en Mendoza existen casi dos millones de hectáreas de bosques nativos en distintos estados de desarrollo y conservación. “Los más extendidos son los bosques de algarrobos existentes en la llanura mendocina, que han sido fuente de subsistencia durante siglos para los pobladores locales, proveyendo alimento para consumo humano, forraje para el ganado, madera, leña y carbón, postes para el desarrollo de la vitivinicultura, etc. Además, existen otros bosques de menor extensión pero de gran importancia en los cauces que descargan agua de la Cordillera y Pre-cordillera. Estos bosques están dominados por el Chacay o el Maitén y tienen un papel fundamental en la regulación hídrica y protección de cauces".

El uso excesivo de estos bosques durante la primera mitad del siglo 20 redujo su extensión y simplificó su estructura, en diferente magnitud en las distintas unidades boscosas de la provincia, por lo que “un adecuado ordenamiento forestal, que determine áreas de conservación, restauración y uso sustentable es de vital importancia para lograr el mantenimiento y fortalecimiento de los distintos servicios ecosistémicos provistos por estos bosques", comentaba Villagra. 

En nuestro país existe una ley dedicada a la protección de los bosques, la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, que tiene por objetivo la planificación del uso de estos ecosistemas, logrando un equilibrio entre la producción y la conservación de la naturaleza. En Mendoza se aprobó el ordenamiento territorial de bosques nativos en el año 2010, lo que representa un primer avance en la implementación de esta ley. Este ordenamiento necesita ser actualizado con los nuevos conocimientos adquiridos.

En el contexto de graves incendios que vivimos en los últimos tiempos en Argentina (actualmente en la Provincia de Corrientes, y hasta hace muy poco tiempo también en la Patagonia y en Mendoza en General Alvear), es imprescindible la implementación inmediata de políticas de protección, recuperación y conservación de nuestros bosques, con actividades de control, monitoreo y vigilancia, además de estimular el uso sustentable y la restauración de los mismos. Además de un cumplimiento estricto de la Ley de Bosques, la participación de la sociedad civil es imprescindible para contribuir a la causa, asumiendo de forma completa la responsabilidad de cuidado y conservación de nuestros bosques: conservarlos es esencial para preservar nuestra salud, bienestar y supervivencia.


Temática relacionada: https://fca.uncuyo.edu.ar/vivero-forestal

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