La Facultad de Ciencias Agrarias recibió una importante noticia para su comunidad académica: la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) resolvió acreditar las carreras de Ingeniería Agronómica (Resolución Nº 482/2026) e Ingeniería en Recursos Naturales Renovables (Resolución Nº 481/2026).
La acreditación certifica que ambas carreras cumplen con los estándares de calidad académica establecidos para las titulaciones universitarias cuyo ejercicio profesional compromete el interés público. Sin embargo, en este caso, la evaluación tuvo una dimensión adicional y particularmente significativa.
Más allá de verificar condiciones institucionales, académicas y de infraestructura, la CONEAU valoró el proyecto educativo que la Facultad decidió construir a partir de la reformulación integral de sus planes de estudio, una transformación que comenzará a implementarse en 2027 y que propone nuevas formas de enseñar, aprender y construir conocimiento.
Transformación curricular
El nuevo Plan 2026 constituye una de las reformas académicas más profundas impulsadas por la Facultad en las últimas décadas.
La propuesta abandona el modelo tradicional basado exclusivamente en asignaturas independientes para avanzar hacia una organización modular e interdisciplinaria, donde los conocimientos se articulan alrededor de problemas, competencias y situaciones reales del ejercicio profesional.
A ello se suma la incorporación de un modelo de formación por competencias, el desarrollo de Actividades Profesionales Esenciales y Prácticas Profesionales Integradoras, un sistema de créditos académicos que reconoce el trabajo total realizado por el estudiante y nuevas modalidades de trabajos finales orientadas a la investigación, la extensión universitaria y la transferencia hacia los sectores productivos y sociales.
Se trata de una propuesta académica innovadora que busca responder a los desafíos contemporáneos de las ciencias agrarias y ambientales, fortaleciendo la integración entre teoría y práctica, el trabajo interdisciplinario y la vinculación con las necesidades del territorio.
Precisamente por el carácter novedoso de esta propuesta, la acreditación fue otorgada por un período de tres años con seguimiento anual. Esta modalidad reconoce el potencial transformador del nuevo modelo y permitirá acompañar su implementación, generando experiencias y aprendizajes que podrán constituirse en referencia para otras instituciones universitarias del país.
Un proyecto institucional construido colectivamente
La acreditación obtenida es también el resultado de un proceso institucional de largo plazo.
Su construcción demandó años de trabajo, debate, análisis y consenso entre docentes, estudiantes, personal de apoyo académico, graduados y equipos de gestión, atravesando distintas etapas de autoevaluación, diseño curricular, intercambio con especialistas y evaluación externa.
Por ello, este logro excede a una gestión particular y trasciende a las personas que hoy ocupan responsabilidades institucionales. Es el resultado de una visión compartida de Facultad y de un proyecto académico construido colectivamente por generaciones de integrantes de la comunidad universitaria.
La acreditación reconoce ese recorrido y, al mismo tiempo, marca el comienzo de una nueva etapa.
Un punto de partida para la Agrarias que viene
Los compromisos establecidos por la CONEAU coinciden con la hoja de ruta que la Facultad ya había definido para los próximos años: fortalecer los equipos docentes, consolidar la implementación de los nuevos módulos, actualizar programas y estrategias de evaluación, modernizar laboratorios, potenciar la investigación, ampliar las actividades de extensión y mejorar los mecanismos de seguimiento de graduados.
En ese sentido, la acreditación no debe entenderse como una meta alcanzada, sino como un respaldo institucional a un proceso de mejora continua que busca seguir fortaleciendo la calidad académica y el impacto de la Facultad en la sociedad.
Para la comunidad de la FCA, esta noticia representa no sólo el reconocimiento de lo realizado hasta aquí, sino también la validación de una decisión estratégica: construir una formación profesional innovadora, interdisciplinaria y comprometida con los desafíos productivos, ambientales y sociales del presente y del futuro.